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Comunicación en startups: 6 errores para no cometer

A la hora de gestionar la comunicación de las startups suelen producirse una serie de errores. Esta es una lista de ellos:

  1. CREER QUE SE PUEDE HACER TODO DO IT YOURSELF

Sobreestimar tu capacidad y querer hacerlo todo tú mismo: la web, las redes sociales, las fotos, la nota de prensa… aún suponiendo que seas un crack en cada una de esas materias, suma tu tiempo, transfórmalo en dinero. Y ahora haz el mismo ejercicio con otras cosas de negocio que tienes que poner en marcha también… ¿qué te compensa más?

A veces, hacer las cosas uno mismo sale muy caro, porque nos desenfoca, nos desvía del objetivo y retrasa mucho cada fase. Pedir ayuda es bueno, no solo porque así podrás centrarte en lo que realmente es importante para tu negocio (no es que esto no lo sea, pero es más fácil de subcontratar, externalizar, delegar…) sino también porque tendrás más cabezas pensando para el éxito de tu empresa.

  1. INVERTIR CON LAS TRIPAS Y NO CON LA CABEZA

A veces la urgencia nos lleva a cometer errores y tomamos decisiones que al tiempo no han resultado ser productivas. Por eso, es imprescindible hacer un plan director de las necesidades. “Escribir la carta a los Reyes Magos” luego les pones orden de prioridad.

Para conseguir tus objetivos lo más rápido posible ¡Intenta no decidir con las tripas o el corazón, es decir, no elegir “lo que te gustaría”, sino con la cabeza, “lo que deberías”!.

Por ejemplo: te encantaría tener unas bolsas estupendas, con letras en oro y asas de seda. Que son bonitas y que te gustaría mucho, mucho, mucho ver el logo de tu empresa en esos envoltorios tan maravillosos, ¡sí, claro!

Pero ahora, párate y piensa ¿Son importantes para tu negocio? ¿Son imprescindibles? ¿Se puede hacer con otra solución?  Muchos emprendedores se dejan llevar por su sueño e invierten un porcentaje desmesurado de su presupuesto a detalles que si bien es cierto, son importantes, no son urgentes, o no tendrán el impacto equivalente en la cuenta de resultados.

¿Qué será tu startup: un negocio, una ONG o un hobby?

  1. NO PENSAR EN TODO EL UNIVERSO DE LOS CLIENTES (SOLO EN LOS CONOCIDOS)

Tendemos a pensar que todo el mundo es como somos nosotros. Nuestro entorno nos condiciona enormemente e inconscientemente extrapolamos lo que conocemos a todo un universo. Haz un estudio de mercado, ya sea con ayuda externa o (aunque no sea coherente con el punto 1) o tú mismo preguntando a personas de distintos perfiles, edades geografías…. Piensa en cuáles son tus potenciales clientes, ponles nombres y apellidos. Sé objetivo y prioriza por tamaños de target y por nivel de criticidad de los stakeholders y cuando tengas bien identificado el mapa, diseña la ruta y pide consejo, para cómo llegar a cada uno de ellos. No quieras abarcar todos de la misma forma y al mismo tiempo. ¡Ponte metas alcanzables!.

  1. MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

Muchos emprendedores tienen la idea de sus empresas rondándoles la cabeza durante años. Otros, tienen el nombre y un logo estupendo. La idea y la marca, es importante, pero ¿hay negocio detrás? Antes de montar una empresa ¿has detectado si hay competencia?,¿conoces la oferta del mercado?, ¿tienes clientes?,¿los precios son adecuados para cubrir tus costes, tener beneficios y que aun sean atractivos para los clientes?… Está bonito hacer un branding estupendo, y todos conocemos empresas “pelotazo” que en poco tiempo se han elevado al

Olimpo… pero no son fruto de la casualidad. Por eso, antes de empezar a cantar, ¿sabemos si tenemos garganta?

  1. EL QUE MUCHO ABARCA POCO APRIETA

No hay mucho más que comentar a esta gran frase. Aunque tus sueños sean grandes, y parezcan inalcanzables, si haces una buena ruta, con los hitos del camino, te programas las etapas y las conviertes en metas… pasito a  pasito, llegarás, ¡seguro!

  1. EL TIEMPO ES ORO

Vender es un arte en el que poco puedo aconsejar porque yo sigo aprendiendo cada día. Pero solo sé una cosa, cuando pongas los precios de tu servicio o producto, hay que valorar tu tiempo y el de los empleados (si vas a tenerlos). Todos hemos caído en el error de poner un precio en base a los costes de materias primas o de los proveedores… es decir, según las facturas que nos van a llegar. Pero muy pocas veces cuantificamos el intangible más importante de todos: el tiempo. Porque el tiempo, no solo es oro, sino que es tu propia vida y no podemos menospreciarla por ganar un cliente.

 

 

 

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