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El negocio del agua, en manos del juez

Agbar, que ha perdido dos contratos de 10.000 millones en una semana negra, también ha conseguido regularizar su situación en Barcelona, las tres grandes concesiones de Valencia y Cataluña están recurridas en los tribunales.

Aguas de Barcelona (Agbar), participada en un 75% por la compañía francesa Suez Environnement, no pasa por su mejor momento. En el plazo de poco más de una semana se ha quedado sin dos de las joyas que pretendía obtener, ambas de cincuenta años de duración: los suministros de agua en alta en la zona del área metropolitana de Barcelona-incluida la Ciudad Condal nuevo comarcas y el de Valencia y su área metropolitana.

Dos negocios que representan una facturación total de más de 10.000 millones de euros. Y lo que es peor, ahora está también en «peligro» la concesión de «agua en baja» de Barcelona y 36 municipios metropolitanos, tras el recurso presentado por su competidor Aguas de Valencia (AVSA), un negocio de cerca de diez mil millones de euros.

En total, veinte mil millones en juego que, al final, tendrán que resolver los tribunales.


Ter-Llobregat: 8.000 millones
Los ocho mil millones del contrato de Aguas Ter-Llobregat (ATLL) se los llevó sorprendentemente el grupo liderado por Acciona, en el que participa el banco brasileño BTG, al presentar una oferta económica que sup0sa un ahorro de cerca de 855 millones al final del contrato en la tarifa del agua, al que se añadía un descuento en el precio de licitación de las obras del 13%. Unas condiciones que Agbar, que concurría a la concesión de la mano de First State y Caisse Depôt, ha recorrido al considerar que la oferta encabezada por la constructora de José Manuel Entrecanales “no es viable económicamente”.

Barcelona: 10.000 millones
Precisamente, el mismo día en que Acciona conseguía uno de los contratos más deseados por Agbar-que le habría permitido cerrar el círculo del control del suministro del agua en gran parte de Cataluña-, el Consejo del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) le daba una buena noticia: regularizaba su situación en el servicio de agua en baja en Barcelona, y le añadía la gestión del saneamiento en alta, la regeneración de aguas residuales y el resto de municipios de la área metropolitana. En resumen, una facturación de casi 10.000 millones de euros en un plazo de 35 años, una cantidad equivalente a la suma de las concesiones de Valencia y Aguas Ter-Llobregat.

La opción elegida para adjudicar el contrato sin sacarlo a concurso público: crear una sociedad mixta público-privada en la que Agbar, la firma presidida por Ángel Simón, tendrá el 85% del capital mientras que el organismo Área Metropolitana de Barcelona se quedará el 15% restante. El acuerdo para la constitución de la nueva empresa salió adelante con los votos favorables de CiU y del PSC.

De esta manera se resolvía la delicada situación en que se encontraba Agbar con el suministro de agua en baja de Barcelona, una concesión histórica de la que no hay un contrato que lo acredite, como ya se puso de relieve en una sentencia del juzgado contencioso número 12 de Barcelona, a raíz de la denuncia de un usuario al que pretendían cortar el suministro, actuación que no se pudo ejecutar en no acreditar la empresa de Ángel Simón la titularidad oficial de la concesión. Por supuesto, la sentencia está recurrida.

El problema de esta nueva adjudicación, en la que Agbar se juega más de 10.000 millones de euros de facturación, es que su eterna rival, AVSA-también participada con un 33% por Suez Environnement, que no consigue hacerse con su control a pesar de los numerosos intentos-, ha decidido acudir a los tribunales para invalidar el acuerdo, además de solicitar medidas cautelares inmediatas para la adjudicación no se acabe de ejecutar.

Valencia: 2.500 millones
Un ultimátum que la empresa presidida por Eugenio Calabuig ha lanzado en el propio territorio de Agbar, después de que esta última fracasara en su último recurso judicial para intentar hacerse con el contrato del suministro de agua en alta , la producción de agua potable y el saneamiento de residuales en 51 municipios del Área Metropolitana de Valencia.

Finalmente, la Entidad Metropolitana de Servicios Hidráulicos (Emshi)-seguido de un concurso público forzado por el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Comunidad Valenciana tras invalidar la adjudicación de 2008 a instancia de Aguas de Barcelona-, ha volver a conceder el contrato a la oferta de AVSA frente a la mostrada por Agbar, que se presentaba en una unión temporal de empresas (UTE) con Rover Alcisa. Por supuesto, esta última adjudicación ha vuelto a ser recorrida por la empresa de Ángel Simón.

En total supone alrededor de 2.500 millones de euros en una población de 1, 5 millones de habitantes.

Huelva: 80 millones
Las malas noticias también llegaron la semana pasada en Aguas de Barcelona desde las antípodas peninsulares. Su máximo competidor, AVSA, se hacía con el contrato de gestión de 19 estaciones depuradoras y 120 estaciones de bombeo distribuidas en 22 municipios de Huelva. El contrato con la empresa pública Giahsa por un periodo de seis años, permitirá a la empresa de Eugenio Calabuig facturar alrededor de 80 millones de euros y poner la cabeza por primera vez en el mercado andaluz.

La paradoja de esta concesión es que Agbar, que no se presentó al concurso, es actualmente el gestor del suministro del agua a 1.350.000 habitantes de Huelva, después de entrar en 2011 con el 49% del capital, como socio tecnológico, en la empresa mixta Emahsa. El contrato por 25 años, al que accede a través de la firma Aquagest Andalucía-Agbar (50%), Unicaja (35%) y CajaGranada (15%) -, le ha supuesto una inversión de 57,4 millones de euros.

En caso de haber obtenido también el contrato de Giahsa, ahora en manos de su principal competidor, se habría hecho con el monopolio de la provincia de Huelva. AquagestAndalusia ya está presente en las localidades de Granada, Marbella, San Fernando, Roquetas del Mar, Lucena, Marchena y Torremolinos.

Fuente : Diario de Mallorca

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