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Las Fincas de Bodas se consolidan como una alternativa de negocio en Madrid

Un sector en alza en toda Europa

Todo lo relativo al mundo de los enlaces nupciales siempre ha despertado un importante mercado a su alrededor.

Desde los trajes de novia hasta los banquetes nupciales, los restaurantes, las orquestas las flores, los locales o las invitaciones el desarrollar los preparativos de una boda es algo que ha implicado a varios sectores económicos.

Desde las tradicionales bodas religiosas en iglesias pasando por las bodas civiles, en los últimos años ha comenzado a reflotar un sector que en España comienza a mover varios millones de euros: el de las fincas de bodas.

Según Aigen DM “alquilar una finca de bodas en Madrid se ha convertido en una de las actividades más rentables no solo para la industria de los enlaces nupciales sino para varias localidades madrileñas que han visto cómo se generaba empleo alrededor del sector de las bodas en fincas”.

Desde este blog de economía se nos informa que “más del 80% de las bodas se celebran en verano, por lo que puede resultar un negocio vinculado a la temporalidad” y que “en la versatilidad y diversificación estriba uno de los principales elementos para hacerlo un negocio sostenible todo el año”.

Y es que el sector de las bodas representaba a comienzos de la década un 0.39% del PIB español, moviendo más de 16.000 euros de media por enlace.

Por ello, la diversificación de los lugares donde desarrollar el enlace y su celebración han hecho de los lugares al aire libre una opción a considerar.

Consolidados como tales en varios países, donde es habitual que los enlaces se celebren al aire libre, las zonas cercanas a la capital madrileña y la ciudad condal son los dos grandes epicentros de este tipo de eventos sociales.

Fincas de boda madrileñas, masías para bodas en Cataluña

La finca de bodas es la tradicional elección de las parejas madrileñas para quienes han decidido salir de las grandes urbes y desarrollar estas actividades en el campo.

En toda la comunidad madrileña han comenzado a surgir antiguos lugares, especialmente restaurantes rodeados de una finca, que ofrecen ya este servicio de fincas para bodas.

Unido a ello, celebraciones como cumpleaños, bautizos, comuniones e incluso cenas de empresa se han convertido en una opción para diversificar ingresos todo el año.

En este punto surge la figura del wedding planner, una persona que se ocupa de todos los preparativos y la coordinación de todo los implicados en el evento, algo tradicional en diversos países de Europa y América de Norte.

Por su parte en Cataluña han surgido las bodas en Barcelona en Masías, unas construcciones típicas de esa zona de España que se han reconvertido en lugares para eventos en los que las bodas son, como en el caso de las fincas, el principal cliente.

 

Una sector económico en alza

El mundo de las fincas de bodas madrileñas o las masías de bodas barcelonesas son un sector económico en alza que implica ofertar varios servicios en una única localización: la propia finca y sus construcciones.

Por ello, disponer de un buen servicio de restauración es esencial. Desde uno de estos lugares, finca casa de oficios, indican a MadridBusiness que “disponer de un restaurante de primera calidad o de un servicio de catering es imprescindible para valorar la calidad de un negocio”.

Por ello, “son muchos los madrileños que desean una boda e un lugar tranquilo pero que ofrezca un banquete de alta calidad, por lo que las fincas de bodas hemos de contar con las mejores cocinas y con un servicio de catering de alto nivel”.

Para Yourway Bodas y Eventos, uno de los principales portales de este tipo de negocios “Las posibilidades de asentarse en un sector en alza y competitivos parte de la calidad” y para ellos la calidad se basa en “ofrecer un espacio agradable, un sitio donde poder disfrutar de una jornada tranquila y donde se pueda comer y beber con la calidad que se puede encontrar en la gran ciudad”.

 

Una economía que mueve diversos profesionales

Desde la Finca El Espliego nos señalan “la importancia que tiene una boda en la economía es altísima, desde una parafarmacia que vende cremas hasta las peluquerías o tiendas de regalos se mueven muchos millones de euros gracias a las fincas de bodas”.

Un ejemplo serían “las empresas de alquileres de coches, taxis o autobuses que transportan a los invitados hasta las fincas” o incluso “los encargados de los equipos de sonido para la música”.

El mundo de la moda es similar. Desde Carolina Herrera a Tous, Gucci o Yves Saint Lauren venden gafas de sol, trajes, corbatas, complementos y todo el equipamiento de los invitados.

En definitiva, estamos ante un sector en alza, que ha revitalizado la economía de muchas zonas y que se consolida en la comunidad madrileña como una fuente de puestos de trabajo y de servicios para sus usuarios.

 

 

 

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