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¿Es seguro pagar un anticipo durante la obra de las promotoras?

Tras la crisis del ladrillo de hace más de un lustro, muchos compradores han tenido miedo de aportar ciertas cantidades a los promotores antes de que las viviendas estuvieran construidas.

La compra de obra nueva, sin embargo, vuelve a superar las cifras de 2019, último año que puede considerarse referente. Algo que habla de la necesidad de seguir construyendo de un sector que vio paralizada en cuestión de meses cualquier promoción que estuviera en marcha, lo que trajo consigo bancarrotas y problemas para el cobro que han pasado factura en la confianza de los compradores años después.

Sin embargo, hay una buena noticia: la ley 57/1968. Tal como explican desde Lamana Abogados, las promotoras están obligadas a recibir cantidades en forma de anticipo en “una Entidad bancaria o Caja de Ahorros en la que habrán de depositarse en cuenta especial, con separación de cualquier otra clase de fondos pertenecientes al promotor y de las que únicamente podrá disponer para las atenciones derivadas de la construcción de las viviendas”.

Esto, que debe tranquilizar a quien opte por ir pagando hasta la entrega de llaves un porcentaje de la vivienda a descontar del precio que luego se necesitaría para la hipoteca, es una garantía para ambas partes ya que, de esta forma, tanto la parte de la promotora como la compradora tienen la seguridad de que los fondos están cubiertos.

Solo hay algunas excepciones y se basan en aquellos casos en los que la finalidad sea de carácter empresarial, inversora o especulativa.

¿Cuál ha sido, hasta ahora, esa hoja de pagos previos?

Quien se ha decidido por la compra sobre plano de una vivienda, conocerá la hoja de pagos que hay que afrontar hasta el momento de la entrega de llaves.

Por norma general, se ha pedido siempre una señal para dar por reservada la vivienda, reserva que había que formalizar pasado entre uno y dos meses con un contrato de reserva en el que se llegaba a aportar hasta el 10% del importe de venta del inmueble.

Dado que el plazo hasta la construcción se suele alargar durante una media de 18 meses, lo normal era que se afrontara el restante 10% previo a la escritura (normalmente las constructoras y promotoras pensaban en la petición de una hipoteca por valor del 80% del precio de la vivienda), a través de mensualidades que dividían en 16-18 plazos las cantidades para hacerlo más viable.

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